Contenido con IA, con una persona detrás
La IA escribe rápido y escribe plano. Sirve para avanzar, no para decidir qué contar ni para poner la cara. Yo la uso como herramienta y reviso cada pieza con criterio, datos propios y un motivo para existir: responder a algo que alguien busca de verdad.
Qué hago exactamente
- Decidir qué se publica y por qué. Un mapa de búsquedas reales con intención, no una lista de temas bonitos.
- Escribir la pieza, con la IA como borrador y con revisión, reescritura y tono tuyo encima.
- Meterle datos propios siempre que se pueda: lo que tú sabes de tu oficio, lo que dicen tus clientes, lo que se puede medir. Es lo único que un texto genérico no puede copiar.
- Publicarla bien: título, descripción, encabezados, imágenes ligeras y enlaces internos hacia las páginas que te interesan.
- Actualizar lo viejo. Muchas veces rinde más reescribir una pieza que ya tiene impresiones que publicar una nueva desde cero.
Cómo uso la IA, y dónde no la dejo sola
La IA es buena ordenando, resumiendo, proponiendo estructuras y arrancando un borrador. Es mala decidiendo qué merece la pena contar, y es peligrosa cuando afirma cosas con aplomo sin tener de dónde sacarlas.
Así que hay tres cosas que no salen de la máquina: qué se publica, los datos y la firma. Si un texto dice un número, ese número sale de una fuente que se puede abrir, y si no la hay, el número no se pone.
Lo que Google dice de verdad sobre esto
Google no penaliza usar inteligencia artificial: penaliza el contenido pobre, se haya escrito como se haya escrito. Lo dice en su propia guía sobre contenido generado con IA, y es la razón por la que el trabajo está en la revisión y no en la generación.
Cómo es una pieza, paso a paso
- La búsqueda. Qué escribe alguien en Google para llegar a esto, con qué intención y qué hay ya respondiendo.
- El esqueleto. Qué apartados lleva, en qué orden y qué pregunta responde cada uno.
- Los datos. Qué se puede afirmar con una fuente propia o pública, y qué hay que dejar fuera.
- El borrador y la reescritura, hasta que suene a ti y no a plantilla.
- La publicación, con sus enlaces internos y su medición puesta.
Cómo se ve que esto funciona
Una pieza tarda semanas en aparecer y meses en asentarse, así que no se mide con opiniones. Se mira si esa dirección empieza a tener impresiones, en qué posición entra y si el clic llega.
Y se acepta la parte incómoda: la mayoría de las piezas no mueven nada. El valor está en que unas pocas sí, y en que se sepa cuáles para insistir ahí en lugar de publicar por publicar.
De dónde sale lo que digo aquí
Este mismo blog está hecho así: doce piezas, con sus datos y su método. La radiografía de 92 webs de pymes de Madrid es el ejemplo de lo que defiendo: un dato propio, medido, con el método publicado para que cualquiera pueda repetirlo y con sus limitaciones escritas.
Y sobre usar IA con control, tengo contado cómo se comprueba que 300 lecciones generadas son correctas sin leerlas una a una. Es el mismo principio aplicado a otra cosa: la máquina produce, el sistema comprueba, la persona decide.
Precio orientativo
Por horas, a 25 €/h + IVA. Un artículo con estructura, datos y publicación suele llevar entre tres y cinco horas, según lo que haya que investigar; los textos de una web entera se estiman aparte porque dependen del número de páginas.
Si el presupuesto es ajustado, priorizamos: dos piezas buenas al trimestre rinden más que ocho de relleno al mes. Los rangos generales están en la página de precios.
Lo que no hago
- Publicar sin revisar. Si no da tiempo a revisar, no se publica.
- Inventar datos, estudios o porcentajes para que el texto suene autorizado.
- Copiar lo que ya dice el primero de Google con otras palabras. Si no hay nada que añadir, esa pieza no se escribe.
- Prometer posiciones por escribir. El contenido es una condición necesaria, no un botón.
¿Hablamos de qué merece la pena publicar?
Cuéntame de qué va tu negocio y te digo qué tres piezas escribiría primero y por qué. Gratis y sin compromiso.
Cuéntame tu casoPreguntas frecuentes
- ¿Google penaliza el contenido hecho con IA?No por usarla. Penaliza el contenido pobre, escrito por quien sea. Su propia guía lo dice: lo que importa es que el texto sea útil para quien lo lee. Por eso el trabajo está en la revisión, en los datos y en tener algo que decir.
- ¿Se va a notar que lo ha escrito una máquina?Si se nota, está mal hecho. El borrador es solo el principio: después viene reescribir con tu tono, quitar la palabrería y meter lo que solo tú sabes de tu oficio.
- ¿Puedo darte yo el tema?Sí, y suele ser lo mejor: tú sabes qué te preguntan los clientes una y otra vez. Yo compruebo si eso se busca y con qué palabras, y lo convierto en una pieza.
- ¿Cuántos artículos al mes hacen falta?Menos de los que te van a decir. Para un negocio pequeño, una pieza buena al mes sostenida en el tiempo hace más que cuatro apresuradas. Y si un mes no hay nada que contar, mejor no publicar.
- ¿Quién firma los textos?Tú o tu empresa. Yo no firmo nada en tu web, y en la mía firmo lo mío con mi nombre.
- ¿También revisas lo que ya tengo publicado?Sí, y muchas veces es por donde empiezo. Actualizar una página que ya tiene impresiones suele rendir antes que estrenar una nueva.
- ¿Incluye las imágenes?Incluye imágenes preparadas y ligeras, para que no frenen la página. Si necesitas fotografía propia o ilustración a medida, eso es otro trabajo y te lo digo aparte.
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